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¿Cuantas veces nos sentamos a reflexionar?



Muchas veces nos encontramos con situaciones difíciles de afrontar, unas aparecen sin previo aviso y otras las vemos venir desde lejos. Sin embargo, en este mundo no hay nadie que no pase por situaciones difíciles, incluso las mismas personas que se ven rodeadas de sonrisas en sus rostros siempre tienen algo muy adentro que guardan, y a lo mejor lo hacen porque al fin y al cabo… a nadie le importa y quienes dicen importarle no le dan la relevancia que merecen… a menos que sea tu mamá y tu papá.

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Con las amistades sucede lo mismo, acostumbramos a esperar algo siempre de quienes creemos son nuestros amigos, sin embargo no siempre suele ocurrir eso. Sucede que los seres humanos casi por nacimiento nos quejamos de todo  y a medida vamos crecimiento cada quien orienta su queja según sus intereses, aficiones y motivos.

El punto que yo traigo a reflexión en esta ocasión es… ¿Cuántas veces nos sentamos a reflexionar? Hoy con un celular en la mano y con la televisión encendida cuesta mucho… ¿No creen? El asunto es ir más allá de ello, despojarnos de nuestras pertenencias que nos atan a un mundo en el que nos sumergimos como buzos pero nadamos como patos.

Que más sano para una persona que darse su espacio, salir a caminar, leer un libro, oxigenarse y pensar en un lugar fuera de todo ruido, de toda distracción y por supuesto de cualquier tecnología.

“Pensar sale gratis, no hacerlo sale muy caro” decía alguien en algún momento, y sin duda alguna tiene mucha razón.

Aunque sea por primera vez en tu vida hazlo, no te llevará mucho tiempo más que el que necesites para reflexionar, ordenar tus ideas, refrescarlas y aterrizar en aquellas ideas que sin duda alguna te llevarán a tomar las mejores decisiones. Coméntale a tus padre o madre, a un buen amigo o amiga que tengas, hazle ver lo que has pensado, pídele una opinión al respecto… nunca estará de más hacerlo.

 ¡Qué mejor momento que hacerlo en el inicio de un nuevo año! ¡Vamos! A limar esas asperezas, a despojarnos de todo aquello que nos frustró, vamos a dejar aquellos malos recuerdos que contaminan al corazón… liberar la mente es liberar el alma y un alma liberada vuela sin ataduras libremente.

Piensa, recapacita, date cuenta que todo lo malo o no muy bueno que te pasó este 2013 sea solo un mal recuerdo que quedará en el olvido, sé que eres capaz de aprender a salir adelante a pesar de los problemas…sino, ni siquiera estuvieras leyendo mis palabras.

Cada día, cuando amanecemos Dios nos vuelve a dar una nueva oportunidad de rectificar los errores y salir adelante… valora eso y sin duda alguna el 2014 será tuyo.

¡Feliz año nuevo!

Marvin Guillén

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