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Blackberry apuesta a un smartphone diferente



En un mercado donde los móviles se parecen cada vez más entre sí, con sus cuerpos grandes y delgados, la compañía trata de salir de la crisis lanzando un teléfono de pantalla cuadrada y teclado físico qwerty, pero el resultado es demasiado raro

No es fácil ser Blackberry en estos días. La compañía que supo ser líder mundial de los smartphones ha visto cómo su cuota de mercado ha ido disminuyendo hasta menos del 1%, según el último informe de la firma International Data Corporation.

Blackberry viene luchando para conseguir el atractivo global que tienen Apple y Samsung. Después de un intento fallido por renovar su hardware, la venta de la compañía y el cambio de jefe ejecutivo, la empresa decidió apuntar a un nicho. Como no podía ser de otra forma, eligió su público más leal, el empresarial y gubernamental. Y para ellos creó este nuevo dispositivo que está diseñado para la productividad de punta a punta.

El resultado es Passport, un híbrido entre smartphone y tableta (phablet) con teclado físico y pantalla cuadrada, que valdrá US$ 599 libre en Estados Unidos. Con él, Blackberry pretende llegar a los usuarios con mayor productividad en sus teléfonos inteligentes, un segmento que la empresa estima que representa del 7 al 8% del mercado.

Ese objeto extraño

En primer lugar, hay que mencionar lo que todos estarán pensando: este aparato es raro. La mayoría de los que vieron el dispositivo en la redacción de The Washington Post tuvieron la misma reacción, que fue inclinarse hacia atrás mirando fijo al Passport con cara de desconcierto.

Su forma es complicada. La pantalla táctil cuadrada de 4,5 pulgadas es linda de ver y de usar al momento de leer. Sin embargo, es demasiado ancha para la mayoría de los lugares donde uno lo querría guardar, siendo los pantalones femeninos el ejemplo fundamental. Para casi todas las tareas, podés usar Passport con una sola mano, pero el tipeo requiere inevitablemente de dos (algo que, para ser justos, también pasa con el iPhone 6 Plus).

Con solo pensarlo unos segundos, uno se da cuenta por qué el teléfono se ve así: para poder colocarle un teclado físico qwerty. Este todavía es el elemento más distintivo en un mundo que ha virado a las pantallas táctiles.

En Passport, Blackberry limitó las teclas a las letras y algunas acciones (borrar, espacio, insertar), dejando los símbolos, números y texto predictivo dentro de la pantalla. También hizo las teclas sensibles al tacto. Esto permite que el usuario haga scroll en las ventanas desplegadas en la pantalla desplazando la mano de forma horizontal o vertical a lo largo de las letras.

A las ventajas del teclado (que requiere de cierta curva de aprendizaje), se suman otras como la vida de la batería y la excelente calidad de llamada, especialmente notorio cuando se usa el manos libres. Por eso es ideal para gente de negocios.

En cuanto al software, Blackberry hizo muchas mejoras. Una de las principales es terminar con la falta de aplicaciones en su sistema. La reciente asociación con Amazon permite a los usuarios bajar apps de la tienda Kindle directo al Passport.

En cuanto a la seguridad, Blackberry hizo una fuerte apuesta, como era de esperarse. El teléfono mantiene el trabajo y archivos personales separados por medio de un servidor de seguridad. Esa división también se aplica a una nueva pieza de software llamada Blend BlackBerry, que permite acceder a los archivos en Passport cuando el mismo está conectado a una computadora o tableta.

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