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"Comunicación responsiva"



Por medio de este post, agredezco la invitación que me hiciera Silvia Albert para participar en el evento y publicación: Perspectivas wellcomm de la comunicación 2014. Se trata d ela 5ta. edición de una iniciativa que procura atisbar la tendencias vinculadas al mundo de la comunicación a partir del ejercicio de identificar talento y reunirlo con el objetivo de destapar e identificar las claves que marcarán la evolución del sector de la comunicación, periodismo, social media y gestión de talento durante el año y proponer las bases de un nuevo debate. Aquí puedes ver el texto completo y todos los aportes de los participantes.

El leit motiv de este año es: Inspiración, innovación y Cambio y tiene la intención de provocar al sector, inspirarlo, removerlo, apuntando a ese cambio hacia el que debemos dirigirnos. Se ha armado una lista de twitter con todos los participantes de la edición.

Partiendo de una tendencia emergente y muy difundida hoy en el ámbito del diseño web denominada como “responsive design” o diseño “responsivo” o adaptativo, intenté extrapolar el concepto llevarlo al ámbito de la comunicación. Es por eso que titulé a la presentación como “Comunicación Responsiva”. El diseño responsivo es una configuración diseño web que responde al tamaño del dispositivo desde el que se está visualizando la web, adaptando las dimensiones del contenido y mostrando los elementos de una forma ordenada y optimizada sea cual sea el soporte desde el cual el contenido se visualiza: una PC, un celular, una tableta o una TV de gran porte.

El concepto llevado al ámbito de las comunicaciones parte de la premisa de que cuando se analizan muchos problemas en la gestión de las empresas, tanto en lo que se refiere a la relación con los stakeholders externos (clientes, accionistas, gobierno, sociedad civil…), como a nivel interno (empleados, gerentes, proveedores…), es posible identificar tensiones derivadas de descuidos comunicacionales que dan lugar a notables fallas de coordinación. Estos problemas se derivan de una variadísima gama de fricciones estructurales, socio-culturales o tecnológicas. Una “comunicación responsiva” eficaz priorizaría el proceso de escucha activa sobre el mensaje comunicado para adaptarlo contextualmente a las características y necesidades del interlocutor. Sea mediante la utilización de canales de chat, la interacción en medios sociales, la difusión de comunicados de prensa, o la publicación de infografías o videos, la “comunicación responsiva” requeriría destilar los patrones de comunicación esenciales que se desean transmitir para adaptarlos coherentemente al tipo de discurso que mejor cuadra con el receptor considerando el tipo de audiencia y género, el país en el que reside, la cultura que lo abriga y las características del medio desde el cual se difundirá el mensaje.

Muchos de los conflictos actuales devienen de la incapacidad de asimilar una escucha asertiva. Hoy sabemos que la comprensión del otro es más efectiva que el intento por controlarlo. Pero para comprender hay que asumir un rol más facilitador que influenciador. Una buena “comunicación responsiva” supondría un delicado equilibrio entre cuándo comunicar y cuándo escuchar, lo cual sólo puede acontecer mediante la inclusión participativa del otro a partir de acciones más que de palabras.

Para articular la “comunicación responsiva”, sería necesario usar modelos e identificar mapas que nos permitan segmentar los diversos «sistemas de valores», «modelos mentales» o «visiones de mundo», cómo prefiero llamarlos yo: vMemes o Memes de valores. Se trata de configuraciones básicas o atractores estadisticamente representativos a través de los cuales una población, que no sólo es demográficamente diversa sino también está psicográficamente dispersa, absorben y establecen los sistemas interpretativos de la realidad circundante. Creemos pensar que nuestra forma de ver e interpretar la realidad es la misma que poseen los demás. Sin embargo, ello es un error que se puede pagar caro a la hora de comunicar.

Si la cultura puede ser pensada como el protocolo o estandar comunicacional de una sociedad, cada uno de nosotros opera con un sistema operativo particular que se adapta a este. Dicho sistema operativo particular permite ver, interpretar y actuar según sus posibilidades bio-psico-socio-culturales. Entender cómo funciona ese sistema operativo, que tipo de “versiones” existen, cómo interactuar con cada una de ellas es parte de la configuración de un mapa necesario de realizar a la hora de tomar decisiones estratégicas, intervenir y comunicar. Desde Crearquía trabajamos convencidos de que no sólo es posible realizar ese mapeo cultural a partir de analizar el perfil de valores de una audiencia, los indicadores de cambio de estado y descubrimiento, sino también diseñar intervenciones comunicacionales y activas a partir de un propósito definido y a medida de las necesidades y motivaciones de los sistemas de valores o vMemes emergentes. De esta forma, las fricciones culturales se atenúan a través de un mayor nivel de inclusión comunicacional y participativa. El debate recién empieza …

Ver el Documento: Innovación, Inspiración y Cambio. Perspectiva Wellcomm 2014

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