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Dossier de leyes y teoremas dudosos



Siendo como soy, aprendiz de todo y titular de nada, no tengo escapatoria cuando quien me interpela tiene algún nivel de erudición. O tal vez sí, porque siempre se puede recurrir a lo que Ben Goldcare llama el “bullshiting”. El que dice la verdad está comprometido con ella y trata de hacerle honor a costa de lo que sea. El que dice mentiras conscientemente, de alguna forma también conoce la verdad, pero la niega u oculta a conveniencia. El bullshiter no tiene idea de lo que es verdad (o mentira). Su objetivo es usar argumentos verdaderos, falsos, o sacados de contexto, para reforzar su propia versión de los hechos. En esa perorata se cuela por igual y sin ningún tipo de tamiz, cualquier premisa que refuerce su tesis. Y en esta estrategia, lo mejor es darle al discurso aires de científico y docto. Cuánto mejor si se puede echar mano de premisas, leyes, y teoremas sacados de la manga, sin ningún fundamento.

Un sistema axiomático se compone de axiomas y teoremas. Los axiomas podrían considerarse como de menor nivel y a partir de ellos, es posible demostrar teoremas. Cuando algún postulado alcanza cierto nivel de generalidad, se le puede clasificar como una ley. En el mundo de la caca de toro no hay tal jerarquía. Ley, teorema, axioma o corolario solo sirven para hacer énfasis en el argumento que se quiere defender. Esta entrada lista algunos de esos enunciados, para que Usted, amigo lector, inicie el mismo camino que yo he emprendido en el fino arte de hablar mierda.

La ley de Murphy

Este es un clásico. Hace unos años escuché una versión que explicaba el origen de esta máxima. Parece ser que el tal Murphy era un oficial de la fuerza aérea de Estados Unidos y tenía el encargo de conducir unos experimentos relacionados con la fuerza de gravedad. Uno de esos experimentos implicaba que un paracaidista se lanzara desde una gran altura, portando sobre su cuerpo unos medidores. El experimento requería de una gran preparación y parece ser que despertó el interés de la prensa. Los medidores iban adheridos a un traje especial, ataviado con uniones eléctricas. La cosa era que solo había dos formas posibles de hacer la conexión de los medidores: Una correcta y otra incorrecta. Luego del experimento, Murphy tuvo que reconocer ante la prensa que la mayoría de los sensores habían sido mal conectados, por lo que toda la preparación había sido en vano. Y es aquí donde este personaje supuestamente pronunció la frase que lo volvería famoso. La forma exacta de la frase no la sé, pero conozco varias versiones de lo que la gente refiere hoy en día como ley de Murphy. El pobre oficial quería justificarse diciendo que cuando alguna cosa tiene probabilidades de salir mal, ese será muy posiblemente el resultado. Lo de la tostada y la mantequilla lo agregaron después. Retomando el espíritu de esta entrada, debiera decir que no hay ninguna prueba de la veracidad de esta historia, pero que contarle un cuento a cualquier cosa, así sea mentira, la da fuerza al argumento.

Murphy y la tostada

Murphy y la tostada

Principio de Hanlon

Algunos se refieren a este principio como un corolario de la ley de Murphy, y al igual que esta, tiene varias versiones alternativas. Las más sonadas son las siguientes:

No se le debe echar culpa a la mala fe por aquello que puede ser atribuible a la incompetencia o la estupidez

Los malentendidos y la negligencia crean más confusión en el mundo que el engaño y la maldad. En todo caso, estos dos últimos son mucho menos frecuentes

La verdad es que la autoría y la propia existencia del tan Hanlon están en entredicho. Pero para el bullshiter juicioso, el origen de una afirmación es lo de menos. Lo importante es lo que se dice, sin importar la fuente. De hecho, la segunda frase que puse arriba es de Goethe. Lo que sí puedo afirmar por experiencia es que Hanlon le ahorra a uno muchas agrieras y desperdicios de energía. Las personas tenemos la tendencia a creernos especiales. Cuando alguna combinación especial de situaciones nos perjudica, tenemos la mala costumbre de pensar en conspiraciones, o en que nos tienen odio en alguna parte. Esto es particularmente común en países en vías de desarrollo y con instituciones burocráticas y paquidérmicas, como las estatales. Hanlon amansa las aguas diciéndonos que no nos tienen odio, solamente son incompetentes.

Navaja de Ockam o Principio de Parsimonia

Este es un principio metodológico postulado en la edad media, pero sigue siendo base para algunas disciplinas científicas, incluida la biología. Básicamente el tal Ockam enuncia que ante un conjunto de hipótesis que explican un fenómeno, y ante la imposibilidad de decantarse por alguna de ellas con evidencia, lo más probable es que la explicación más sencilla sea la correcta. A mi juicio este principio, que le tocaría los santos cojones a cualquier libro de Agatha Christie, tiene mucha similitud con el de Hanlon. La idea es no buscarle explicaciones elaboradas y extrañas (como una conspiración, por ejemplo) a las cosas. Lo más sensato y económico es asumir la respuesta más simple.

Algunos dirán que el Principio de Parsimonia no debería aparecer en este dossier. Sobre todo porque su aplicación en varias ramas de la ciencia sigue siendo muy actual. La cosa es que si siempre nos decidiéramos por la explicación más simple, muchos de los descubrimientos más importantes no hubieran tenido lugar. Einstein, Newton, Galileo, Darwin, Turing, Planck, Freud y muchos otros habrían desechado sus ideas revolucionarias, para darle paso a explicaciones más convencionales y aceptadas generalmente.

La pirámide de Maslow

Que no se persigne nadie todavía. Esto no tiene que ver nada con DMG y las pirámides de hace unos años, aunque parece que estos intrépidos empresarios han vuelto a las andadas. La de Maslow, es una pirámide que permite categorizar las necesidades de las personas. En la base se encuentran las necesidades más apremiantes y de naturaleza forzosa. A estas necesidades las llamó de déficit, queriendo decir que el ser humano no está completo sin satisfacerlas. Conforme las personas solventan las necesidades del primer nivel, se desarrollan necesidades y deseos de orden superior, que se encuentran lógicamente en posiciones más elevadas de la pirámide.

Pirámide de Maslow (Fuente: Wikipedia)

Pirámide de Maslow (Fuente: Wikipedia)

La jerarquía propuesta por Maslow gozó de notoriedad al principio, especialmente entre psicólogos y especialistas de mercadeo. Ya sea que se quiera estudiar los detalles intrincados de la motivación de una persona, o venderle algún producto, el modelo de la pirámide parece muy conveniente. Alguien habría de notar luego el parecido más que casual entre la pirámide de Maslow y la estructura social del mundo occidental, que queda de alguna forma justificada por la primera. En un modelo en que las necesidades están jerarquizadas, solo aquellos que ya han satisfecho lo básico (las necesidades de déficit) podrán aspirar a los deseos de más alto nivel y de autorrealización. El altruismo o la moralidad, por ejemplo, estarían negados para aquellos que no han resuelto sus problemas más fundamentales.

Leyes de Finagle, Sturgeon, y Hofstadter

Estas tres leyes podrían ser consideradas consecuencia directa de la ley de Murphy. En el caso de Finagle, la ley no se refiere solo a lo que podría ir mal, sino al momento:

Algo que pueda salir mal, saldrá mal en el peor momento posible

Un corolario de esta ley, tiene una acogida muy especial entre los hackers y es referida como la Ley de la Entropía:

La perversidad del universo tiende a infinito con el tiempo

La Ley de Hofstadter, parece sacada del manual de cualquier contratista de obras:

Cualquier cosa llevará más tiempo del presupuestado, incluso si se tiene en cuenta la Ley de Hofstadter

La referencia recursiva al final de la frase me parece un detalle muy ingenioso. Nótese que al igual que ocurre con Murphy, el conocimiento de la ley no sirve para nada. Estas leyes promulgan una visión pesimista del mundo en el que nadie se escapa. No es coincidencia que el escritor Theodore Sturgeon haya postulado que:

No existe la verdad absoluta en nada

O la versión más escatológica, conocida como Revelación de Sturgeon:

El 90 % de todo es mierda

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