Cyberspace

Gadgets y Tecnologia

El hombre de hoy, el riesgo del mañana



globalización

¿Cuantas cosas han cambiado desde que las fronteras políticas, económicas y tecnológicas de todo el mundo se han derrumbado?

El otro día me encontraba jugando Pokémon Y, en mi 3DS, enfrentándome a un coreano que seguramente estaba a miles de kilómetros lejos de mí y que muy probablemente tenía mucha más experiencia en el juego que yo, pues perdí en menos de 1 minuto. Fue entonces que recordé que en 1997 no me imaginaba teniendo un enfrentamiento con un japonés, en mi Game Boy Color y con mi copia de Pokémon Red; ya no fuera esto por la corta edad que tenía en ese entonces, sino por lo distante e inimaginable que parecía que yo viajara y conociera a un nipón.

Lo que describo en el párrafo anterior no es más que un simple, y quizá tonto ejemplo, de lo que la globalización ha traído como consecuencia. La tecnología y su constante evolución han hecho del hombre un hombre que siente con normalidad interactuar con una persona que esté del otro lado del globo; y no sólo eso, hoy en día la globalidad nos ha dado como resultado el cambio estructural de los valores, las tradiciones, costumbres y la manera en que nos desenvolvemos.

Y es de esto, justamente, de lo que habla un libro que leí (por compromiso escolar) hace poco, Un mundo desbocado de Anthony Giddens nos explica en 5 capítulos (globalización, riesgo, tradición, familia y democracia), cada uno a manera de ensayo, lo que el mundo actual, globalizado, ha traído a nuestras vidas; cómo es que hemos interferido en el desarrollo natural de la vida en la tierra y cómo es que al globalizarnos hemos modificado nuestro modelo de interacción (comunicativo).

Hoy la tecnología nos acorta distancias y tiempos, la economía global nos preocupa y afecta directamente, la política mundial nos dicta el modo de garantizar nuestros derechos humanos y la manera en que a estos factores se ha adjuntado el adjetivo “global” es resultado de un modelo en el que lo más valioso es ver al mundo como el lugar en el que TODOS los HUMANOS vivimos y por tanto ROMPER las BARRERAS establecidas en modelos anteriores es IMPRESCINDIBLE.

Pero bueno, quizá no es tan malo estar globalizados, porque es muy divertido sentirnos parte de una aldea global, saber que un alemán también disfruta de una buena cerveza y sube su foto a Facebook o a Instagram y que puede también compartir un video de alguna tradición suya en Vine o Youtube.

A propósito de las tradiciones, les comparto un video que encontré en la red y que habla sobre el tercer capítulo de este libro.

¿Será entonces un riesgo seguir viviendo de la manera en que lo hemos venido haciendo hasta ahora? Si es bueno o es malo quizá no lo sabremos hasta que sea ya demasiado tarde.

Escriba un comentario