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Gadgets y Tecnologia

Empleados y empresas análogos en la era digital



No es extraño encontrarnos con personas y empresas que, a pesar de contar con las nuevas tecnologías como parte de sus instrumentos de trabajo, continúan desarrollando los procesos como cuando aún no disponía de ellas.

No entiendo por qué los cambios en el trabajo son más difíciles de asimilar y aprovechar, contrario a lo que sucede en nuestras vidas personales, ahí siempre estamos buscando cambiar que si nuestra casa, el vehículo, la ropa, el colegio, la comida, nuestros hábitos. Pero en las empresas, la historia es otra diferente totalmente. Cuando se asoma una innovación tecnológica aplicable al trabajo y que ameritará un cambio en el libreto que todos los días seguimos, las personas se resisten y quisieran que lo que realizan de manera manual se traduzca exactamente en el nuevo método, ahora totalmente digital.

Esto sucede no solo por aquello de que el ser humano se resiste a los cambios, sino porque aún muchos no entendemos en toda su dimensión todo lo que envuelve la era digital, que va más allá de tener teléfonos inteligentes, computadoras, redes sociales. La nueva era digital es una realidad y cada vez se adueñará de más áreas del diario vivir, seguirá cambiando costumbres, pensamientos y actitudes. No es una moda. Es parte de nuestro desarrollo, como lo fueron las eras de fuego, de hierro, la invención de la rueda, la revolución industrial…

Algo que veo que desaprovechan las empresas y empleados al momento de pasar de lo análogo a lo digital, es que solo piensan en llevar lo mismo que hacen al nuevo método. No se detienen a revisar sus procesos para actualizarlos y rediseñarlos, pero tampoco analizan las características, funciones, ventajas y desventajas que ofrece la nueva tecnología que implementarán para aplicarlo al proceso.

Para un cambio exitoso y poco traumático, se necesita tener tres cosas bien claras: 1. Lo que la empresa desea lograr con este. 2. Los procesos deben redefinirse y rediseñarse también como procesos digitales. 3. La alta gerencia debe acompañar a sus empleados en este proceso.

Si la alta gerencia tiene claro el objetivo, podrá motivar mejor a sus empleados, pues tendrá los fundamentos claros y definidos. Conocer qué quiere la empresa y qué quieren los clientes, ayudará a replantear los procesos, pues hay que analizar no solo la forma en que se hace el trabajo, sino que también hay que tomar muy en cuenta cómo esperan los clientes que le entreguemos los productos o servicios que ofrecemos. Y, por último, es preciso que la alta gerencia acompañe a los empleados en este proceso, que no sientan que se lo están imponiendo, sino que todos son parte de ello. Analizar juntos el proceso y rediseñarlo con miras a las nuevas herramientas que dispondrán, pero también a los nuevos tiempos, pues la apertura de la tecnología ha brindado más información a los clientes, lo que contribuye a que cada día sean más exigentes.

Este fenómeno no se da solo en empresas que nacieron en la era análoga. Un excelente ejemplo de esto es la empresa telefónica que usa el color naranja como su emblema. Hace algunos años fui a la oficina principal, pues tenía que hacer un cambio de plan y de aparato. Luego de la larga espera entendí por qué. Cuando fui atendida veía, sin comprender, que la representante imprimía cuanto formulario rellenaba en el sistema o sacaba copia de otros documentos, en varios juegos. Lo que hacía la prestación del servicio lenta y burocrática. En eso gasté más de tres horas. Y eso es solo un ejemplo, hay más casos iguales o peores.

La era digital es una realidad y está aquí. Lo más inteligente y sabio es que la veamos como un conjunto de herramientas que podrán facilitarnos la vida. Todo depende de cómo nos adaptemos y el uso que le demos. Los cambios son naturales y necesarios para mejorar. Quien no cambia, no mejora.

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