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Her, o cómo combatir la soledad 2.0



…The past is just a story we tell ourselves…

Hoy va la cosa de cine. Como comenté en la declaración de intenciones del blog, éste no iba a seguir un patrón, sino que me iba a servir de hoja en blanco para plasmar en ella todo aquello que se me ocurriera, sin reservas. Tras escribir lo que siento y pienso acerca de la reforma de la ley del aborto y sobre la importancia de rodearse de gente de la que aprender, hoy toca hablar de Her, la última película de Spike Jonze, una obra maestra que vi hace unos días. Sé que esto puede resultar confuso al lector habitual del blog, que no sabe por dónde van a ir los tiros, o que puede no interesarle alguna que otra temática que aborde, pero ahora mismo es lo que me apetece, y no sabría (ni podría) hacerlo de otra forma.

Her-716403893-largeHer narra la historia de Theodore, un escritor bastante solitario que se dedica profesionalmente a escribir cartas de amor a desconocidos. Dolido de desamor por la ruptura y separación de su mujer, un día Theodore (brillantemente interpretado por Joaquin Phoenix) decide comprar un nuevo modelo de inteligencia artificial, un rompedor sistema operativo increíblemente humano creado para satisfacer todas sus necesidades, con el que establecerá una curiosa relación amorosa.

No me gustaría profundizar mucho más en el argumento ni dar excesivos detalles del alabado y premiado guión, ya que os estaría privando de la experiencia de disfrutar de la que para mí es una de las mejores películas de los últimos años. Her no es sólo una película, el señor Jonze ha creado algo más, toda una experiencia audiovisual de profundidad filosófica sobre el “nuevo” ser humano. Hábilmente nos sitúa en un futuro próximo (no muy lejano) que nos hará pensar en todo momento que todo lo que le ocurre a Theodore podría pasar realmente, ya que a pesar de ser una película de ciencia-ficción, su cercanía y grado de realismo es tal que asusta, describiendo y detallando una sociedad bastante deshumanizada y la relación que establece con el mundo tecnológico en el que vive. La idea de aproximar su narración a nuestro tiempo es sin duda brillante, pues hace que nos cuestionemos nuestra relación actual con las tecnologías y los nuevos modelos de amor que estamos creando, pero no se queda sólo ahí, sino que a través del amor como leitmotiv, la película se adentra en terrenos más profundos y complejos como el cuestionar la esencia del ser humano o si lo que éste siente es real o no. ¿Se puede llegar a amar a una máquina, a algo cuya existencia física es dudosa? ¿Pueden estos sistemas de inteligencia artificial llegar a depender de un humano?

Her-439213291-largeSin duda el tema de las relaciones sociales ha cambiado drásticamente en los últimos diez años con la irrupción de la tecnología, y hoy es difícil entender la sociedad sin su vínculo digital, sin sus construcciones paralelas que han pasado a definirnos más que la propia realidad. En un mundo definido por la excesivamente intensa comunicación, la película no sólo trata de amor, sino también de soledad y cómo utilizar nuevos medios artificiales para combatirla. ¿El resultado? Tendréis que verlo con vuestros propios ojos. Aunque animo a todo aquel que la haya visto a que deje su granito de arena en la sección de comentarios.

La película no se estrena en cines en España hasta el 28 de febrero, pero si sois un poco habilidosos con las “nuevas” tecnologías (después de haber visto Her, toda tecnología parece obsoleta) podréis disfrutarla en casa, en versión original, donde una seductora y sensual Scarlett Johansson pone voz al sistema operativo. Además, está nominada a cinco premios Oscar, incluyendo mejor película y mejor guión. No os la podéis perder.

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