Cyberspace

Gadgets y Tecnologia

La cartografía digital



Os queremos hablar de un elemento esencial en los GPS, tanto o más como su propio software de funcionamiento. Hablamos, como habréis podido deducir por el titular, de los mapas. Con el paso de los años, al receptor GPS se le han incorporado mapas que amplían informativamente la actividad que estamos realizando. A continuación vamos a tratar de discernir qué tipos hay, sus características básicas y posibilidades informativas.

Con los primeros GPS -y actualmente algunos de gama baja- era necesario llevar mapas en papel. Con las coordenadas indicadas en el GPS podíamos conocer con facilidad nuestra posición en el mapa, al disponer de una cuadrícula con coordenadas en los márgenes, y podíamos también averiguar las coordenadas de un punto sobre el mapa e introducirlas en el GPS como punto de destino. Al poner en marcha la navegación hacia ese punto, el GPS simplemente nos indica con una flecha la dirección en línea recta en la que se encuentra nuestro destino. Esta información es de gran importancia, aunque no todo lo valiosa que nos interesaría, pues los caminos y carreteras en raras ocasiones unen los puntos de origen y destino en línea recta. Por esta razón -entre otras- se empezaron a incorporar mapas en los GPS.

 

Tipos de mapas

En una primera clasificación, podemos hablar de la existencia de dos tipos de mapas: los matriciales y los vectoriales. En este sentido, los primeros (matriciales) son simplemente una digitalización de los mapas de papel. Es decir, una imagen compuesta por una matriz de pixeles; exactamente igual que las fotografías digitales. En cambio los vectoriales son mapas numéricos, donde cada elemento puntual, lineal o superficial se almacena mediante una secuencia alfanumérica.

Suena complicado, lo sabemos, pero no lo es tanto: el matricial es solo una imagen puesta en coordenadas, mientras que el vectorial es el dibujo de cada uno de los elementos (carreteras, ríos, edificios, texto, curvas de nivel…) que forman una base de datos.

La primera imagen es un ejemplo de mapa matricial (por digitalización) mientras que la siguiente es un ejemplo de mapa vectorial; ambos extraídos del TwoNav de CompeGPS:

Incorporar un mapa al GPS nos permite interactuar fácilmente con los elementos del mapa sin tener que escribir la gran cantidad de cifras que contienen las coordenadas. Es más, aparece nuestra posición directamente en la pantalla y podemos indicar mediante el cursor el punto donde queremos llegar. Al conocer continuamente nuestra posición sobre el mapa, podemos tomar decisiones de todo tipo, como qué camino elegir en cada cruce o localizar un puente por donde poder cruzar un río. Hasta aquí no encontramos variaciones entre uno y otro.

 

Matricial vs Vectorial

Pero con un mapa matricial nunca sabremos cuánta es la distancia a recorrer por un camino, u optimizar la ruta mas rápida para llegar a nuestro destino. En cambio los mapas vectoriales sí permiten este tipo de interacción con el usuario, pues son mapas donde se conoce su posición en el espacio de cada elemento que lo compone. De hecho, suelen ser los mapas de carreteras como los que están incluidos en los navegadores de los coches. Estos mapas son mucho mas interactivos ya que nos permiten -por ejemplo- averiguar cuál es la gasolinera más cercana y si ésta se encuentra en el itinerario que vamos a recorrer.

La mayor interactividad con los mapas vectoriales queda demostrada, pero desafortunadamente son prácticamente inexistentes en el ámbito off-road, por lo que estamos obligados a utilizar mapas matriciales. Otra opción es la utilización de ortofotos aéreas; sí, las popularizadas por Google Maps bajo el nombre “satélite”. Actualmente no es difícil encontrarlas con una buena resolución y actualizadas. Hay que reconocer que son una buena base que permite observar de forma objetiva todos los caminos y carreteras -entre otros elementos- que a veces quedan “olvidados” durante la elaboración del mapa. Pero la fotografía aérea no deja de ser una imagen puesta en coordenadas donde no disponemos de más información que los elementos que visualizamos y su posición en el espacio sin ningún otro tipo de interacción.

Digitalización: tracks y waypoints

Con todo esto, observamos la limitación existente en la cartografía para ciclismo de montaña, al no existir prácticamente mapas vectoriales que no sean exclusivos de carreteras destinados a los navegadores. Pero existe una solución que consiste en digitalizar o vectoriar los caminos y sendas para poder planificar nuestras rutas. Sin duda es una práctica habitual que podemos realizar con los programas destinados a este fin. En este sentido, digitalizar consiste en ir dibujando una línea poligonal, punto a punto, sobre el camino que pretendemos recorrer. Una vez vectorizado, conoceremos -por ejemplo- la distancia a recorrer. Esta línea que hemos dibujado se conoce como Track. Añadir que si digitalizamos un elemento puntual, como puede ser una fuente, un edificio o una vista panorámica, lo que estaremos haciendo es incorporar unWaypoint a nuestra base de datos. Todos estos elementos que vectorizamos sobre un mapa pueden transferirse a cualquier GPS y también al contrario. Es decir, un camino que hemos recorrido con nuestra bicicleta puede transferirse a nuestro ordenador como un track, así como cualquier punto que nos pareció interesante en nuestra ruta y que quedara grabado como un Waypoint.

La incorporación de tracks y waypoints, -procedentes de la digitalización sobre mapas o tomados directamente en la montaña- a nuestra base de datos, nos permite disponer de una valiosa información para el diseño de futuras rutas e itinerarios. Toda esta información también se puede compartir con otros usuarios en servidores públicos, como Wikiloc.

En definitiva la incorporación de mapas a nuestro dispositivo GPS nos permite conocer en profundidad el paisaje que nos rodea, ayudándonos a tomar de forma sencilla algunas decisiones sobre el terreno con la tranquilidad informativa que las nuevas tecnologías nos otorgan.

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La cartografía digital



Os queremos hablar de un elemento esencial en los GPS, tanto o más como su propio software de funcionamiento. Hablamos, como habréis podido deducir por el titular, de los mapas. Con el paso de los años, al receptor GPS se le han incorporado mapas que amplían informativamente la actividad que estamos realizando. A continuación vamos a tratar de discernir qué tipos hay, sus características básicas y posibilidades informativas.

Con los primeros GPS -y actualmente algunos de gama baja- era necesario llevar mapas en papel. Con las coordenadas indicadas en el GPS podíamos conocer con facilidad nuestra posición en el mapa, al disponer de una cuadrícula con coordenadas en los márgenes, y podíamos también averiguar las coordenadas de un punto sobre el mapa e introducirlas en el GPS como punto de destino. Al poner en marcha la navegación hacia ese punto, el GPS simplemente nos indica con una flecha la dirección en línea recta en la que se encuentra nuestro destino. Esta información es de gran importancia, aunque no todo lo valiosa que nos interesaría, pues los caminos y carreteras en raras ocasiones unen los puntos de origen y destino en línea recta. Por esta razón -entre otras- se empezaron a incorporar mapas en los GPS.

 

Tipos de mapas

En una primera clasificación, podemos hablar de la existencia de dos tipos de mapas: los matriciales y los vectoriales. En este sentido, los primeros (matriciales) son simplemente una digitalización de los mapas de papel. Es decir, una imagen compuesta por una matriz de pixeles; exactamente igual que las fotografías digitales. En cambio los vectoriales son mapas numéricos, donde cada elemento puntual, lineal o superficial se almacena mediante una secuencia alfanumérica.

Suena complicado, lo sabemos, pero no lo es tanto: el matricial es solo una imagen puesta en coordenadas, mientras que el vectorial es el dibujo de cada uno de los elementos (carreteras, ríos, edificios, texto, curvas de nivel…) que forman una base de datos.

La primera imagen es un ejemplo de mapa matricial (por digitalización) mientras que la siguiente es un ejemplo de mapa vectorial; ambos extraídos del TwoNav de CompeGPS:

Incorporar un mapa al GPS nos permite interactuar fácilmente con los elementos del mapa sin tener que escribir la gran cantidad de cifras que contienen las coordenadas. Es más, aparece nuestra posición directamente en la pantalla y podemos indicar mediante el cursor el punto donde queremos llegar. Al conocer continuamente nuestra posición sobre el mapa, podemos tomar decisiones de todo tipo, como qué camino elegir en cada cruce o localizar un puente por donde poder cruzar un río. Hasta aquí no encontramos variaciones entre uno y otro.

 

Matricial vs Vectorial

Pero con un mapa matricial nunca sabremos cuánta es la distancia a recorrer por un camino, u optimizar la ruta mas rápida para llegar a nuestro destino. En cambio los mapas vectoriales sí permiten este tipo de interacción con el usuario, pues son mapas donde se conoce su posición en el espacio de cada elemento que lo compone. De hecho, suelen ser los mapas de carreteras como los que están incluidos en los navegadores de los coches. Estos mapas son mucho mas interactivos ya que nos permiten -por ejemplo- averiguar cuál es la gasolinera más cercana y si ésta se encuentra en el itinerario que vamos a recorrer.

La mayor interactividad con los mapas vectoriales queda demostrada, pero desafortunadamente son prácticamente inexistentes en el ámbito off-road, por lo que estamos obligados a utilizar mapas matriciales. Otra opción es la utilización de ortofotos aéreas; sí, las popularizadas por Google Maps bajo el nombre “satélite”. Actualmente no es difícil encontrarlas con una buena resolución y actualizadas. Hay que reconocer que son una buena base que permite observar de forma objetiva todos los caminos y carreteras -entre otros elementos- que a veces quedan “olvidados” durante la elaboración del mapa. Pero la fotografía aérea no deja de ser una imagen puesta en coordenadas donde no disponemos de más información que los elementos que visualizamos y su posición en el espacio sin ningún otro tipo de interacción.

Digitalización: tracks y waypoints

Con todo esto, observamos la limitación existente en la cartografía para ciclismo de montaña, al no existir prácticamente mapas vectoriales que no sean exclusivos de carreteras destinados a los navegadores. Pero existe una solución que consiste en digitalizar o vectoriar los caminos y sendas para poder planificar nuestras rutas. Sin duda es una práctica habitual que podemos realizar con los programas destinados a este fin. En este sentido, digitalizar consiste en ir dibujando una línea poligonal, punto a punto, sobre el camino que pretendemos recorrer. Una vez vectorizado, conoceremos -por ejemplo- la distancia a recorrer. Esta línea que hemos dibujado se conoce como Track. Añadir que si digitalizamos un elemento puntual, como puede ser una fuente, un edificio o una vista panorámica, lo que estaremos haciendo es incorporar unWaypoint a nuestra base de datos. Todos estos elementos que vectorizamos sobre un mapa pueden transferirse a cualquier GPS y también al contrario. Es decir, un camino que hemos recorrido con nuestra bicicleta puede transferirse a nuestro ordenador como un track, así como cualquier punto que nos pareció interesante en nuestra ruta y que quedara grabado como un Waypoint.

La incorporación de tracks y waypoints, -procedentes de la digitalización sobre mapas o tomados directamente en la montaña- a nuestra base de datos, nos permite disponer de una valiosa información para el diseño de futuras rutas e itinerarios. Toda esta información también se puede compartir con otros usuarios en servidores públicos, como Wikiloc.

En definitiva la incorporación de mapas a nuestro dispositivo GPS nos permite conocer en profundidad el paisaje que nos rodea, ayudándonos a tomar de forma sencilla algunas decisiones sobre el terreno con la tranquilidad informativa que las nuevas tecnologías nos otorgan.

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