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Paramount acelera el final de los 35 milímetros



PABLO SCARPELLINI  22/01/2014 

Era cuestión de tiempo, un final previsible y paulatino que los estudios Paramount han comenzado a ejecutar. Según se ha sabido este martes, a partir de ahora dejarán de usar película fotográfica de 35 milímetros para pasarse al formato digital, lo que significa que las salas de cine que aún sigan utilizando el sistema tradicional del llamado celuloide no podrán proyectar sus largometrajes.

Es una decisión histórica que ha coincidido con el estreno de “El lobo de Wall Street”, la última película de uno de los grandes defensores de los 35 milímetros, Martin Scorsese. Curiosamente, su cinta es la primera en ser distribuida enteramente de forma digital, una decisión polémica de la que ni siquiera los ejecutivos del estudio han querido comentar abiertamente, de acuerdo a fuentes citadas por ‘Los Angeles Times’.

Polémica por aquello de los puristas del cine, que siguen considerando la película fotográfica como el mejor sistema para rodar, aunque con los números en la mano, la conversión parece una cuestión de tiempo. Algunas películas en el sistema tradicional pueden costar hasta 2.000 dólares, por lo que Paramount parece haber decidido dar el paso con la esperanza de que otros estudios se unan a la causa.

La comparación es grotesca si se tiene en cuenta que una copia digital de cualquier título no supera los 100 dólares, algo que además favorece la tecnología en tres dimensiones y que beneficia a las salas de cine preparadas para ello. De hecho, son pocas ya en Estados Unidos las que no pueden con las copias digitales. Solo el 8% de los teatros proyectan filmes en 35 milímetros exclusivamente, por lo que su extinción parece cosa de tiempo.

El cambio significa además un ahorro en cuestiones de envío y producción, aunque de momento será una medida exclusivamente para Estados Unidos. En otros mercados internacionales, donde todavía las salas de cine no están listas para el cambio, se seguirán enviando las copias tradicionales.

Es una tendencia contra el negativo a la que podría apuntarse Lionsgate y Disney en breve, habiendo enviado ya advertencias a los dueños de las salas del cine del cambio en un máximo de dos años. No será sencillo para todo el mundo, claro está, ya que los equipos para proyectar películas digitales rondan los 70.000 dólares, un coste difícil de asumir para determinados locales.

Será el final paulatino de un sistema que ha permanecido inalterado desde los comienzos de la historia del cine, un negativo cortado en tiras de 35 milímetros con cuatro perforaciones por fotograma a ambos lados, una tradición que muchos cineastas se resistan a dejar atrás, por mucho empeño que ponga Hollywood en ello.

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