Cyberspace

Gadgets y Tecnologia

Paréntesis Post-PC



20140725-161426-58466253.jpg

Un anillo para gobernarlos a todos

Tres semanas sin smartphone me han involucionado en Homo Sapiens Vulgaris, abandonando el estado Post-Pc gracias a una reparación eterna del terminal. La experiencia, lejos de traumática, ha resultado ser sorprendentemente provechosa (al menos he redescubierto las listas de correo y he logrado reconciliarme con el PC de sobremesa).

La era Post-PC es un hecho. Un nueva etapa evolutiva. Una realidad alternativa que nos ha invadido silenciosamente y ha logrado instaurar su reinado. Al menos en mi caso, todo pivota alrededor del smartphone. La tablet es sin duda alguna una buena herramienta, pero el día a día ha conseguido que esta tecnología en el bolsillo parasite nuestras vidas. Lector de Feeds, bloc de notas, tarjetero, agenda, centro de mensajería, mapa, reproductor de podcasts, cámara de fotos, almacén de archivos, consultor… una secretaria eficiente, un compañero de viaje y a la vez un enemigo en casa que tambalea nuestro precario ecosistema social y laboral con su dependencia. Es una evolución imparable. Con los nuevos wearables, un futuro cada vez más cercano al propuesto en Her, zombies de corbata hablándole a la solapa de su camisa.

dependencias

Antes tampoco levantábamos la cabeza en el metro

Conclusiones: No sacar conclusiones.

Aunque lo parezca, tampoco quisiera ser pesimista. La dependencia a un medio o herramienta no es algo nuevo. Hábitos, tendencias o modas, los círculos se cierran y siempre se llega a obviar aquello que se vuelve habitual. Forzado, mi descanso para tomar aire y observar el panorama desde la barrera ha servido para dar un poco de perspectiva a toda esta vorágine tecnológica. No me preocupa que el iPhone pueda llegar a fusionarse con el iPad y sustituir a los PCs. Tampoco que el iWatch pueda dar el relevo a los teléfonos y cambiar los bolsillos por muñecas. Sigue siendo divertido, pero ahora mismo ya no creo que importe predecir ni anticipar. Importa aceptar los cambios, adaptarse y evolucionar con naturalidad, algo que tendrán que asumir las siguientes generaciones. Y eso sí que me preocupa.

Escriba un comentario

Paréntesis Post-PC



20140725-161426-58466253.jpg

Un anillo para gobernarlos a todos

Tres semanas sin smartphone me han involucionado en Homo Sapiens Vulgaris, abandonando el estado Post-Pc gracias a una reparación eterna del terminal. La experiencia, lejos de traumática, ha resultado ser sorprendentemente provechosa (al menos he redescubierto las listas de correo y he logrado reconciliarme con el PC de sobremesa).

La era Post-PC es un hecho. Un nueva etapa evolutiva. Una realidad alternativa que nos ha invadido silenciosamente y ha logrado instaurar su reinado. Al menos en mi caso, todo pivota alrededor del smartphone. La tablet es sin duda alguna una buena herramienta, pero el día a día ha conseguido que esta tecnología en el bolsillo parasite nuestras vidas. Lector de Feeds, bloc de notas, tarjetero, agenda, centro de mensajería, mapa, reproductor de podcasts, cámara de fotos, almacén de archivos, consultor… una secretaria eficiente, un compañero de viaje y a la vez un enemigo en casa que tambalea nuestro precario ecosistema social y laboral con su dependencia. Es una evolución imparable. Con los nuevos wearables, un futuro cada vez más cercano al propuesto en Her, zombies de corbata hablándole a la solapa de su camisa.

dependencias

Antes tampoco levantábamos la cabeza en el metro

Conclusiones: No sacar conclusiones.

Aunque lo parezca, tampoco quisiera ser pesimista. La dependencia a un medio o herramienta no es algo nuevo. Hábitos, tendencias o modas, los círculos se cierran y siempre se llega a obviar aquello que se vuelve habitual. Forzado, mi descanso para tomar aire y observar el panorama desde la barrera ha servido para dar un poco de perspectiva a toda esta vorágine tecnológica. No me preocupa que el iPhone pueda llegar a fusionarse con el iPad y sustituir a los PCs. Tampoco que el iWatch pueda dar el relevo a los teléfonos y cambiar los bolsillos por muñecas. Sigue siendo divertido, pero ahora mismo ya no creo que importe predecir ni anticipar. Importa aceptar los cambios, adaptarse y evolucionar con naturalidad, algo que tendrán que asumir las siguientes generaciones. Y eso sí que me preocupa.

Escriba un comentario